
El 15 de agosto el vapor hizo la primera parada en la isla francesa de Guadalupe, en concreto en el puerto de Pointe à Pitre, donde se abasteció de víveres y de agua. Después de algunas horas allí, el Winnipeg continuó su marcha hacia Panamá, en cuyo trayecto los refugiados pudieron oír las noticias que hablaban del inminente comienzo de la que sería la Segunda Guerra Mundial.
El 20 de agosto, el Winnipeg llegó al puerto de Colón, ya en Panamá, en donde permaneció detenido oficialmente por no disponer del dinero para pagar el peaje del Canal, pero realmente la demora se debió a que la prensa panameña había difundido la falsa noticia de que en el barco viajaban enfermos contagiosos, por lo que durante los cuatro días que estuvo anclado no se permitió bajar a nadie. Durante ese tiempo, el gobierno español en el exilio y el gobierno francés hicieron numerosas llamadas a las autoridades norteamericanas y panameñas para intentar solucionar el problema. Tras una exhaustiva revisión médica y comprobando que a bordo no había ningún apestado, se permitió continuar el viaje y tras su paso por el Canal de Panamá, el barco entró en aguas del Pacífico.
El miércoles 30 de agosto los pasajeros avistaron tierra chilena y el vapor atracó en el puerto de Arica, en la frontera con el Perú, en donde recibieron las primeras muestras de afecto del pueblo hermano. Se esperaba que llegaran a Valparaíso en los primeros días de septiembre, en donde se estaba preparando la recepción de los refugiados. La misma noche del 30 de agosto, se continuó el viaje ya por aguas chilenas, lo que trajo una gran tranquilidad al pasaje, pues hasta ese momento temían que el barco pudiera volver por presiones de las autoridades franquistas.Los dos mil kilómetros que separan Arica de Valparaiso, se realizaron en dos días por lo que en la noche del sábado 2 de septiembre ancló en la Bahía de Valparaíso. Debido a la normalidad que se respiraba a bordo, las autoridades chilenas decidieron que el desembarco se realizara en la mañana del domingo 3 de septiembre, un mes después de su comienzo.
Si tenemos que hablar del aporte, de todo orden, de los refugiados españoles al desarrollo del país que los acogía, no podemos circunscribirnos solamente a los pasajeros del Winnipeg, nombre mítico que, por otra parte y con todo merecimiento, se ha convertido en un símbolo de la inmigración española a Chile.
Si tenemos que hablar del aporte, de todo orden, de los refugiados españoles al desarrollo del país que los acogía, no podemos circunscribirnos solamente a los pasajeros del Winnipeg, nombre mítico que, por otra parte y con todo merecimiento, se ha convertido en un símbolo de la inmigración española a Chile.
Texto: © Felipe Sérvulo
Enlaces para seguir la ruta:
Burdeos
Isla de Guadalupe
Pointe à Pitre
Puerto de Colón
Canal de Panamá
Arica
Valparaiso