14 de enero de 2008

Pequeño corazón rojo (Martina)

Me dijo que se llamaba Martina, pero sabía por experiencia que seguramente era un nombre fingido. Quizás se llamaba Raquel o Judit, o tal vez tenía un nombre más corriente, como Luisa o Antonia, pero eso, probablemente, no lo sabría nunca.

Martina era muy joven, no más de 21 ó 23 años. Ojos grandes, morena, de estatura media y muy guapa. Además, era simpática y parecía buena persona. Pensé a pesar de mis dudas y de las circunstancias, que había tenido suerte de haberla encontrado.

Al entrar en la habitación ella notó mi nerviosismo pero dominando la situación, me dijo que estuviera tranquilo, luego comenzó a desnudarse con parsimonia, recreándose y luciendo con descaro su belleza, con la seguridad que le daba el haberlo hecho delante de tantos hombres, pensé en ese instante.

Al principio, sumido en el fragor de las caricias y los besos, no lo vi. Después giró y me dio la espalda, entonces pude observar debajo de su cintura un tatuaje que tenía un pequeño corazón rojo y unas letras azules que decían Carpe diem. Entre divertido y sorprendido le dije:
- Estoy de acuerdo contigo, hay que aprovechar el momento.
Ella se volvió y, por un instante, me pareció que le brillaban sus oceánicos ojos, como diría Neruda.

Me sonrió y dijo:
- ¡Hombre! ¡Por fin uno que sabe de qué va la película!
Y siguió diciendo:
-Carpe diem quam minimum credula postero.
Seguidamente levantando levemente la voz, tradujo:
- Disfruta el día, no confíes en mañana.

Por mis lecturas sabía que era un verso de una Oda de Horacio, pero al oírlo en su boca y en latín me causó una sensación que no sé describir.
Ella al ver mi gesto de perplejidad soltó una carcajada.
Me abrazó, pero ya el sabor que me llegaba de sus besos y sus caricias me supo diferente.

Texto: © Felipe Sérvulo
Foto de primeros del XX, no consta el autor. De mi colección particular.

8 comentarios:

Mariaisabel dijo...

Efectivamente "Carpe diem"...
Aprovechemos el dia, no pensemos en mañana...
Pero que poco nos lo aplicamos!
Excdelente foto y excelente relato.
Saludos

Poetiza dijo...

Me encantan tus fotos. Y me gusta esta historia de amor de habitacion y de hoy. Saludos a la distancia.

Helena dijo...

Comprendo que el sabor de sus besos y caricias, fuera diferente al de momentos antes. No sólo era una mujer bonita, era mucho más.

Un texto muy bien narrado.

Un abrazo, Felipe.

le mosquito dijo...

Y ese hombre, ¿qué pensaba?, ¿que las hetairas no tienen su corazoncito...? Sus sístoles y sus diástoles secretas, como todos.
Creo que el protagonista de esta historia "las pasó putas" (disculpa la licencia "putética"), y porque, a veces, cuando un hombre se ve superado, todo se le regresa.
:)
Un abrazo, Felipe. Siempre un placer.

Manuel Amaro dijo...

Sí, sí, mucho carpe diem, y sorpresa a la luz de la vela, pero al final prefirió el polvete a una buena conversación.
¡Qué simple es todo!

sara dijo...

Un BLOG RECIÉN ESTRENADO
www.lascositasdeeli.blogspot.com
En manos de una niña de 4º de primaria.

Ladrón_De_Versos dijo...

Hoy estoy siendo malo... Me he acordado de Fausto y de Goethe, así como de Dorian y de Wilde; "De lo que leas, créete la mitad de la mitad de la mitad." Espero que ese pensamiento termine por aliviarme. Uhm... Hermosa prosa: ¿Es una historia imaginada? ¿Cuántas veces escribiste para musas iimaginarias Félipe? Estoy meditando sobre este tema; siento a mi poesía falsa, carente de verdad y de sentido... No hay amante verdadera, no hay musa de carne y hueso, todo es fantasma, bagatela, sueño y deseo... ¿Nos pasó a tantos y tantos poetas? Yo quiero Musas como Matilde para Neruda... (Qué a saber para cuantas escribió mientras convivía con Matilde) Yo quiero musas como las de Horderling; Diotima... como las de tantos otros que ahora no recuerdo o no tengo certeza. Estoy destrozando toda poesía, Félipe, me encuentro mal y angustiado y cuando más lo crea, peor estaré: "PENSAMIENTO POSITIVO Y FORTALEZA DE ESPIRITU"... Mi posía es una mierda Félipe; esto tratando de hacerla verdadera, de escribirla con la sangre, con el pensamiento lleno de luz y con el corazón lleno de amor... pero mi pensamiento es oscuro, como mi vida.... yo soy oscuro. Mi corazón no está lleno de odio, pero tampoco de amor, de ese amor que roza lo religioso y se vuelve tan espiritual como verdadero. Estoy harto de palabras Félipe, voy a volverme loco... esto ensimismado. No sé amar Félipe, todas me trataron tan mal, de ninguna sentí un te quiero verdadero, ni siquiera de mi abuela... ¿Comprendes lo que es eso? Es terrible... tan sólo mi madre se escapa de todo esto. Tan solo ella... y no sé quererla como se amaría a la Virgen santísima. Que dicho sea de paso, no sé si por ser hombre o qué, siempre me olvidé de ella mientras pensaba en Jesús y en Dios al mismo tiempo. Ayer leí de Holderling, cuya angustia vital está tan cerca de la mía.... "Los que creen en lo divino son divinos." Estoy meditando, Félipe, meditando sobre la amistad y la mujer, sobre no entregarme más y convivir con ellas como amigo, sin sexo, sin ataduras... pero me siento tan sólo y desdichado...¡QUIERO ENAMORARME! ¡ENAMORARME DE VERDAD! !SOLO ESTANDO ENAMORADO DE VERDAD PODRE ESCRIBIR AL AMOR! Desde mi angustia, medito... medito sobre la religión, la pobreza, entregarme a ella. Lo siento, no debería contarte estas cosas. Hasta luego.

Isabel Romana dijo...

Delicioso y sorprendente encuentro. No sabemos c�mo cada persona ha llegado al lugar en el que est� y es emocionante la forma en que lo has dejado en el aire. Besos.

Exposición

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