viernes, 29 de junio de 2007

EDUARDO MAZO, EL POETA DE LAS RAMBLAS

Eduardo es un poeta que exhibe sus composiciones en grandes paneles de madera en el paseo. Es el paradigma de argentino bohemio: ha sido vendedor, psicólogo, periodista, político del Partido Peronista... Edita y vende sus propios libros, debido al poco apoyo que los editores dan a los artistas de verdad, dice.

Su aspecto parece sacado de una película de tangos de los años cincuenta: delgado, sesentón, con pañuelo al cuello y gorra ladeada con la normal chulería en estos casos. Locuaz, como buen bonaerense, simpático y humano. Es, también, un poquito presumido: dice que sus poesías se las han inspirado tantísimas mujeres como le han amado y que él se las dedicaba a ellas.

Mas, sus poemas, dice, no son poemas de amor, sino pequeñas antorchas que le iluminarán las fotos de sus amadas cuando las oscurezca el tiempo. Y ni la muerte podrá con su capacidad para tanto amar. Como refleja en uno de ellos:

"Esto es hoy,
en este necesario intermedio del escape,
la pequeña inscripción
que desde el nicho de frente de mi nicho,
me sigue enamorando."



Texto y foto: © Felipe Sérvulo

Exposición

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