15 de marzo de 2007

ANTONIO MACHADO, SUS ÚLTIMOS DÍAS. COTLLIURE (y 2)

Con las primeras luces del 27 de enero, la caravana de coches en que viajaban los intelectuales reemprende la marcha, pero se encuentra con la riada de personas que también intenta llegar a Francia, por lo que tardan casi un día en alcanzar la frontera. Para colmo de males, el coche en el que iba la familia Machado se averió y aunque les recogió una ambulancia, ésta no pudo continuar al encontrarse los caminos colapsados, por lo que se vieron obligados a pasar la frontera a pie. La lluvia y el intenso frío hacían aun más penoso el amargo trance. En el trajín del viaje, tuvieron que dejar el equipaje y Antonio perdió el maletín en el que conservaba las cartas de su amada Guiomar, además de los últimos poemas que el poeta le dedicó y con los que quería hacer un nuevo libro.

Gracias a la ayuda que en todo momento le prestó Corpus Barga, pasaron la frontera sin más problemas y ya en zona francesa, pudieron descansar en el despacho del Comisario de Aduanas que facilitó un coche para desplazarse a Cerbère y desde allí poder continuar el viaje en tren. En la estación de Cerbère constataron que su exiguo dinero no valía nada y hasta un café con leche que se tomó el poeta en la cantina lo debió pagar algún intelectual que los acompañaba, puesto que los presentes no podían permitir que don Antonio empeñara un reloj que llevaba.


La primera noche en Francia (y debido a que no quedaba ninguna habitación de hotel libre en el pueblo) la pasaron en un vagón de ferrocarril vacío que le cedió el jefe de Estación.

El 29 partieron en tren hacia Cotlliure, ya que don Antonio no quiso ir a París donde el gobierno republicano les había ofrecido acomodo. La llegada a la villa marinera fue sobre las cinco de la tarde, sin ningún medio económico y con lo puesto. Se alojaron en dos de las habitaciones del primer piso del hotel Bougnol Quintana, en una el poeta y su madre y en otra José y su esposa Matea.


Los días que vivió en Cotlliure no salió a la calle, la enfermedad y el exilio le estaban minando la salud. Unos días antes de su fallecimiento, le pidió a su hermano José que lo llevara a la playa para ver el mar, fue su primera y última salida. El 18 de febrero comenzó a sentirse mal, por lo que se mandó llamar al doctor Cazabens, que le diagnosticó una neumonía. El 22 de febrero murió al atardecer.


Avisados los soldados españoles que estaban refugiados en el castillo, llevaron a hombros el féretro cubierto con la bandera republicana hasta el cementerio. La calle por donde pasó el cortejo fúnebre, hoy lleva el nombre del poeta.

Fue enterrado en un nicho cedido por la señora Deboher, amiga íntima de madame Quintana, la dueña del hotel que tan generosamente acogió a la familia Machado. Tres días después murió la madre del poeta.

A los pocos días, José Machado encontró en un bolsillo de la chaqueta de nuestro poeta un papel en el que éste había escrito su último verso:
Estos días azules y este sol de infancia.


El profesor Antonio Sánchez Barbudo, nos dice: Un estupendo verso final, pues no evoca meramente "aquellos" días o "aquel sol". Están en el presente. Mira, y ve otra vez "días azules", como aquéllos: y de nuevo un "sol de infancia", como aquél, cuando parecía vibrar en el aire la esperanza. Todo igual que antes.
Podemos imaginar - basándonos en este verso - lo que él pensó y sintió al escribirlo. La vida era bella y empezaba siempre de nuevo: más para otros. Una vez más él descubría esa maravilla que es el eterno repetirse de la primavera, la niñez y la ilusión. Veía él de nuevo, en medio de su gran tristeza, un día azul y un sol de infancia. Otra vez la vida, brillando, presente. Pero él estaba vencido, enfermo, fuera de su patria y con un pie ya dentro de la tumba.


En el año 1958 los restos de don Antonio y de su madre fueron depositados en el actual pateón que hay a la entrada del cementerio del pueblo. Según Manuel Valiente, testigo presencial del acto de reinhumación, en el momento de depositar los féretros alguien llamó a la puerta del cementerio y le fue franqueada la entrada, esa persona dijo venir en nombre de los presos políticos de la cárcel Modelo de Barcelona, traía un pequeño cofre de madera tallada con tierra de España para ser vertida en la tumba.

Actualmente nunca le faltan flores y poemas dejados por las personas que le visitan y recuerdan.

Texto:© Felipe Sérvulo


Ilustraciones del artículo, de arriba abajo:
Guiomar
Paso de la frotera por los exilados republicanos
Fachada del Hotel Quintana
Don Antonio muerto, cubierto por la bandera republicana
Cortejo fúnebre
Entierro en el cementerio municipal de Cotlliure

De: ABEL MARTÍN

FOTOS (2)


Nuestro grupo en la puerta del Hotel Quintana, donde vivió el poeta sus últimos días



Rue Antonio Machado, lugar por donde pasó el cortejo fúnebre



Tumba de don Antonio



Vista de la playa de Cotlliure



Foto de familia tras el homenaje





Fotos en color:© Felipe Sérvulo

8 comentarios:

Osselin dijo...

Fragmento de "Ligero de equipaje" Ian Gibson (no textual)

"Cerca de la tumba hay un buzón dónde llegan mensajes de todo el mundo...El remite "D.Antonio Machado.Cementerio de Colliure"... El pequeño cementerio recoleto es visitado por miles depersonas anualmente."

Felipe, me pregunto que se hace con esas cartas y mensajes. ¿Quién las recoge?¿No sería bueno hacer un compendio?

Y para acabar, palabras del poeta:

Late, corazón...No todo se lo ha tragado la tierra.
(CXX)Según la numeración de Poesías completas de 1936

Felipe Sérvulo dijo...

Osselin:
Existe en Cotlliure la Fundación Antonio Machado, que es la encargada de recoger los mensajes que se depositan en el buzón y archivarlos. También es costumbre llevarle tierra en pequeños recipientes de los distintos sitios de España (realidad histórica, política, cultural y afectiva en la que caben, pueden y deben convivir muchísimas sensibilidades a poco que nos lo propongamos, a pesar de que algunos intenten lo contrario). Esta costumbre de llevar tierra, comenzó en 1958 en el pasaje que relato de los presos políticos de la cárcel Modelo de Barcelona.
También es emocionante ver los objetos más variopintos que les llevan los chavales de los colegios que acuden de todas partes y que les dejan encima de la tumba.
Es curioso, pero siempre que acude un grupo de España se acercan personas de Cotlliure, unas veces son antiguos exiliados o sus descendientes, otras son franceses y todos buscan entablar conversación para contarte alguna anécdota interesante.
Nosotros vamos cada año. Este iremos el primer domingo de octubre para, como siempre, llevarle unas flores, algo de tierra y algún poema y volver por la tarde, cansados y algo más viejos, pero satisfechos.

Osselin dijo...

Gracias por tu prolija explicación.
Este año habrá tierra de Begues.

Charo dijo...

Felipe, me has arrancado las lágrimas ante esta narración. los últimos días de Antonio, como tantos y tantos exiliados, debieron ser terribles, atroces. Me atrevo a pensar cómo evocaba su tierra, su amor, su historia, con la reserva del hombre tímido y que nunca deja entrever sus sentimientos.
Si todo va bien, esta semana santa espero escaparme a Cotlliure i dejarle un poco de tierra y algunas flores, creo que todos se lo debemos.

Felipe Sérvulo dijo...

Charo:
Personas como tú me dan ánimo para elaborar artículos como este, por mucho trabajo y tiempo que puedas invertir en hacerlos.
Abrazos y muchas gracias a ti.

E. Masip dijo...

Tu artículo sobre Machado es pulcro, completo y elaborado con la ilusión del que no valora el tiempo. Se nota que te sale del alma. Enhorabuena por tu energía.
Un abrazo

Poetiza dijo...

Hola Felipe. gracias por la invitacion a tu casa. Estoy aqui, con mi cafe, mi sentimiento y tu poesia. Excelentes fotos, y exelente trabajo sobre del Poeta.

indianala dijo...

Querido Felipe, hoy aprendí mucho y es gracias a este gran homenaje para quien nos inspirara a sentir tanta emoción con su bellas palabras.
Jamas le faltaran flores.

Un abrazo
Y te espero en Ideas_ficticias.

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