El profesor hizo un recorrido por los 5 libros publicados por el poeta y, seguidamente, contestó a las preguntas de los tertulianos. Para finalizar, compartimos unas cervezas en el bar del Ateneu Barcelonès.
Selección de sus poemas
y así os lo cuento


Con motivo de una acto oficial al que fui invitado el pasado noviembre, el alcalde de Castelldefels Joan Suau (a la izquierda), me presento al President de la Generalitat de Catalunya José Montilla, con el que compartir unos minutos, le recordé su procedencia andaluza, como yo y que a pesar del tiempo transcurrido por mi en Cataluña, lugar donde tengo también raíces y vivencias enriquecedoras, jamás he llegado a cortar el cordón umbilical con Jaén.
Hace unos días, recibí una invitación para la presentación de un libro en la Biblioteca de Viladecans. Se trataba de un poemario. Tengo que reconocer, que fui, lo confieso, con ciertos prejuicios. Asisto, por compromiso, a muchas presentaciones de libros, donde me aburro soberanamente, ya que la originalidad está ausente y sólo se transitan lugares comunes Ya se sabe: se escribe demasiado y demasiado se publica. Hemos entrado en una dinámica en que todo vale y la poesía actual desecha, por norma general, la emoción en el texto y reniega de la claridad expositiva.
Por una especie de cansancio físico, mental o mediopensionista, he decido no actualizar esta bitácora hasta después del verano. Luego, ya veremos.


Texto: © Felipe Sérvulo
Fotos: © Emma González Gamero
Como cada año, durante siete días (del 21 al 27 de mayo) la Ciudad Condal se inunda de versos con el festival Barcelona Poesía. El Laberinto de Ariadna, grupo que tengo el honor de coordinar, ha sido invitado, como otros años, ha participar. Nuestra actuación será en la Librería Catalonia (Ronda Sant Pere, 3 - Barcelona), el viernes 22 de mayo a las 19.00 y consistirá en la presentación de nuestro nuevo libro El Laberinto de Ariadna, 10 años de poesía - 10 anys de poesia, edicción conmemorativa que recoge los poemas publicados en el pliego de poesía del mismo nombre en los 10 años de existencia de este colectivo de escritores de Barcelona y Castelldefels.
Ocurre que un día te apercibes que las palabras, los recuerdos, los atardeceres o el color de unos ojos, no se borran. Perduran más allá del mero encuentro y se adhieren a ti como esos tatuajes de moda, los cuales debes llevar a donde quiera que vayas.
Pero a diferencia de los tatuajes, esos eventos, esas sensaciones, esas luces..., se absorben por la epidermis, traspasan los músculos, los huesos y se alojan en el tuétano, en los sesos; con la particularidad de que no han pedido permiso para invadir tanta intimidad. Ruidosos y desvergonzados, rebrotan en los lugares más inoportunos, al principio con cierta timidez para, poco a poco, hacerse molestos e insistentes hasta que consiguen irritarte.
Entonces, le abres la puerta para que se vayan por donde vinieron, pero fracasas tantas veces como lo intentas. Los huéspedes, los tenaces e inoportunos huéspedes, permanecen a tu pesar, descubriendo un buen día, con cierto estupor, que son parte inseparable de ti, como tu pelo, tus años, o tus ojos.
En esta situación te preguntas qué puedes hacer para que no invadan la totalidad del recinto. Se impone cierta cordura y llegas a un pacto: ellos no se harán muy insistentes y agobiantes y, en contrapartida, tú serás el que los muestre al mundo exterior, el que los presente a los familiares más queridos, a los amigos más íntimos..., y más adelante, si perdura el trato, les presentarás conocidos y compañeros de trabajo. Incluso, a gente desconocida, pues te has dado cuenta que esa relación tiene, al menos, algo bueno: te hace más audaz y con la excusa de darlos a conocer, te topas con personas que nunca hubieras pensado contactar con ellas.
Vista de la Diagonal de Barcelona. Actualmente se encuentran aquí importantes centros comerciales, financieros y grandes almacenes.A ambos lados de la avenida Diagonal se encuentra la ciudad universitaria. Destaca también el Palau Reial de Pedralbes, construido para el rey Alfonso XIII en 1929.
En la foto podemos contemplar la placidez de un paseo sin el agobio y el ruido producido por el tránsito actual de automóviles, los cuales se han hecho auténticos dueños y señores de nuestras ciudades.
(Hubo un tiempo no lejano, en que los españoles emigraban donde podían. La vida difícil y las privaciones de todo tipo les obligaban a ello. Ahora que la memoria es frágil y muchos se quejan de que vengan extranjeros a ocupar los puestos que no queremos, recuerdo en este escrito una despedida de alguien que tuvo que irse, como miles, a Cataluña en busca de una vida mejor).
Esther comenzó a desnudarse lentamente, casi recreándose, dejando caer encima de la silla cada prenda de su ropa. Al final se quitó el sujetador y, por un momento, los encajes guardaron las formas protuberantes de sus pechos.
Su cuerpo quedó desnudo y el pelo rubio, liberado de la cinta que lo sujetaba, cayó sobre los hombros. Intentó sonreír, pero se le dibujó en los labios un rictus extraño. De un salto se metió en la cama.
Se amaron sin tregua hasta que el sol entró por las rendijas de la persiana.
Aquella noche fue la última que estuvieron juntos. Esa misma mañana Juan Antonio emprendió el viaje a Barcelona.
El tren paraba en todas las estaciones y en todas subía un tropel de gente presurosa. Siempre era la misma escena: el tren se iba estacionando en el andén, lento y parsimonioso. Después, renqueante, volvía a partir.
Después de muchas, muchísimas horas, vislumbró, a lo lejos, la ciudad. Enorme y ennegrecida. Sintió tristeza. Tal vez porque eran las últimas horas de la tarde y la luz del sol, ya muy tenue, se filtraba por el enrejado de la estación de Francia.
Por el camino le escribió un poema a Esther que depositó en un buzón al día siguiente.
Si vuelvo de la ausencia, / es porque vuelvo / al filo encendido de tus brazos y a las horas apacibles / de tu memoria.
Si vuelvo, / es porque todavía / el tiempo es nuestro / y dejé atrás / surcos como sombras, / que ocultaban / la tersura del olvido cierto.
Si vuelvo a ti, / es porque te sé / fugaz como un suspiro, / como la transparencia de un sueño.
Texto: © Felipe Sérvulo

Nunca olvidaré el parpadeo de tu falda. La luna, entonces, dejó de ser sueño y la noche se inundó de pequeños insectos que me acosaban al querer compartir, contigo, el tul de tus brisas.
Anegar tu imagen con riberas lejanas, era sueño de adolescente. Ángel o abismo, amada en la soledad de mudos párpados. Cómplice de libertad, luego de percibirte.
A volver algunos días de mansa lluvia, se agolpaba el deseo en las comisuras de los labios. Y saciaba siglos de interrogantes al descubrirte.
El páramo revivía en oasis, el horizonte te buscaba entre árboles dormidos. Y, junto a las tapias de mi ingenuidad, elevaba, por un instante, tu nombre.
Bajo las estrellas concertaba tu encuentro. Y partía en busca de hogueras, allá donde convergías entre hadas y amazonas. Y zozobraba el deseo en la primera singladura. Entonces, en las madrugadas, reencontraba a Baco como único dios.
Diríase que, hechizado por tu rimmel, descifraba cada tono del arco iris. Y tu cuerpo era lucha, en la soledad de las sombras.
No bastaba ser poeta para quererte en la oscuridad de cualquier cine de barrio. Por las mañanas, al amanecer, veía, por mi ventana, la misma monótona luz.
Te esfumaste en los relojes cuando más te necesitaba. Y te quedaste dubitativa en mi memoria, rubia y lejana como el norte.
La ausencia te hizo mujer sólo. Carne inviolable. Deseo que quedó en sueños y océanos de espumas. Quedaron tus dorados lejos al irte. Tus bucles eran, ya, demasiada y cercana soledad y crucé el umbral de mi nostalgia, en viaje de vuelta ya sin ti.
(Algunas tardes. casi siempre por el otoño, miro furtivamente a las jovencitas para ver de reencontrarte. Pero enseguida anochece y solo veo tu carmín como un vuelo. Pero, también, pronto lo pierdo, Marilyn, porque me falta tu luz).
Texto: © Felipe Sérvulo
Portada del cuadernillo editado con una selección de sus poemas
Últimamente, de nuevo, están apareciendo en poderosos medios de comunicación manifestaciones que propugnan el regreso de los restos de Antonio Machado a España. En concreto el poeta Luis García Montero se expresaba en estos términos en Televisión Española el domingo 22 de febrero. El lunes 23 en El País, Almudena Grandes en una columna titulada "Para Antonio" repetía lo mismo y decía que el cementerio donde está enterrado actualmente el poeta le parecía "espantoso" y su tumba "pequeña, indigna, pobre, ajena, insignificante, y sobre todo fría, muy fría". Y proseguía diciendo que ella le ofrecía a Antonio "una tumba española, caliente y soleada".
El pasado 13 de octubre, José Luis Giménez – Frontín presentó en la librería La Central del Raval de Barcelona su último libro. Era el libro de memorias “Los años contados” (Bruguera, 2008) en el acto intervinieron Eduardo Mendoza, Anna Caballé y Ana Maria Moix. El autor vierte en él sus vivencias personales e intelectuales y recrea el paisaje de su ciudad en una crónica donde refleja una época y el sentimiento colectivo de la misma. La suya es una visión serena, a veces amable, en donde nos va desvelando sus recuerdos lejos del dogmatismo y morbo tan característicos de la época que nos ha tocado vivir. Es de agradecer.
Esta recreación que he realizado en acuarela de la obra de Plinio Nomellini "El Fuego", representa a Prometeo, hijo de Japeto según la mitología griega. Prometeo, dio forma a los hombres, les infundió conciencia y les transmitió voluntad de trabajar y vencer a la naturaleza.
Solo deberán desconocer el fuego según voluntad de Zeus, pero Prometeo, el gran benefactor de género humano, roba el fuego del carro del sol con el tallo de una cañaheja y se lo entrega a los hombres. Ahora conocen el secreto y poco les diferencia de los dioses.
Zeus monta en cólera y ordena a Hefesto que hiciese una mujer de arcilla (Pandora). Zeus le infunde vida y la envía por medio de Hermes a Epimeo, el hermano de Prometeo, junto a la jarra que contenía todas las desgracias (plagas, dolor, pobreza, crimen, etcétera) con las que Zeus quiere castigar a la humanidad.
A Prometeo lo condena llevándolo al Caucaso, donde es encadenado por Hefesto con la ayuda de Bia y Cratos. Zeus envia un aguila (hija de los monstruos Tifón y Equidna) para que se coma el hígado de Prometeo. Siendo éste inmortal, su hígado volvía a crecerle cada día, y el águila volvía a comérselo cada noche. Este castigo había de durar para siempre, pero Heracles pasó por el lugar de cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides, le liberó disparando una flecha al águila.
Marcho, de nuevo, unos días de viaje, por lo que nos reencontraremos en los primeros días de diciembre, si todo marcha según lo previsto.
Abrazos mil.
Acuarela y texto: © Felipe Sérvulo
Mi obra gráfica: Artelista













Mi amiga Samaria Márquez Jaramillo como directora del Festival de la Palabra de la provincia de Armenia (Colombia), os invita a informaros sobre los actos programados del evento: Web oficial


Parte lateral de la Catedral de Almería. Está en el casco antiguo, en una plaza al final de la calle Trajano. Se comenzó a construir en su ubicación actual tras el terremoto de 1522 que destruyó la primitiva Catedral (antigua Mezquita Mayor).




Casi todos los arcos de triunfo que hay en el mundo, se erigieron para conmemorar algún acto de guerra. El Arco de Triunfo de Barcelona , es uno de los pocos que han tenido un carácter lúdico y civil, como fue el ser la entrada principal de la Exposición Universal de 1888 que se ubicó en el parque de la Ciudadela.





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